Hoy es día de San Valentín. Hablemos del amor y la gestión del cambio.
Cuando haces las cosas con amor, se traduce en pasión. Y la pasión genera un entorno de flow, donde las cosas pueden ocurrir. Cuando disminuimos el nivel de conflicto, cuando mitigamos la tristeza organizacional, cuando reducimos el miedo y la crítica constante, se abre la posibilidad de la aceptación.
Y cuando aparece la aceptación, se amplía la capacidad de negociación. Y cuando se amplía la capacidad de negociación… aparece el cambio en positivo.
¿Es ingenuidad o ciencia?.
- El psicólogo Mihaly Csikszentmihalyi explicó que el flow aparece cuando desafío y capacidad se equilibran y existe concentración con sentido. Pero ese estado no depende solo del individuo.
- Daniel Goleman, las organizaciones pueden entrar en bucles de inteligencia colectiva negativa cuando el miedo, la desconfianza o la crítica se contagian. Ese contagio no lo puede producir una sola persona, es algo que alimenta el sistema.
¿Liderazgo o corresponsabilidad? El líder es responsable de crear el espacio: claridad, coherencia y seguridad psicológica, y los equipos deciden cómo habitarlo.El amor por el trabajo no se impone, se construye en el día a día; por eso hablamos de corresponsabilidad.
Señales de que hay amor en el trabajo:
- El liderazgo cuida el entorno, no se preocupa, se ocupa
- Los equipos asumen responsabilidad emocional y trasladan la idea que Seligman define como la expectativa confiada de que el futuro puede ser mejor y que nuestras acciones pueden contribuir a mejorarlo las personas eligen contribuir y no solo cumplir, y eso se percibe en el ambiente, se elimina la queja recurrente enfocándose en la solución y no en el problema.
¿Cuánto contribuyes tú a que esto ocurra?
La pasión ¿podría ser el antídoto a la fatiga del cambio?
Sin pasión obtenemos: cumplimiento y adopción superficial
Con pasión el resultado compromiso y apropiación real.
La pasión es el verdadero antídoto frente a la fatiga del cambio. Cuando está ausente, cada transformación se vive como carga; cuando está presente, se convierte en desafío.
La historia empresarial lo confirma, Casos como:
- Steve Jobs, que no hablaba solo de tecnología, hablaba de amor por el producto y pasión por la experiencia del usuario. La diferencia no estaba en la funcionalidad, sino en el detalle.
- Elon Musk, más allá de opiniones, moviliza desde una narrativa pasional, habla de lo imposible no es solo estrategia, es visión impulsada por convicción.
La pasión no es un rasgo individual, es una responsabilidad organizativa.
¿Y los datos?
Los datos lo respaldan: estudios de Gallup muestran que los equipos altamente comprometidos presentan mayor productividad, menor rotación y mayor rentabilidad. En procesos de transformación digital, las organizaciones con mayor engagement adoptan tecnología con mayor velocidad y menor resistencia.
Amar lo que se hace, en términos organizativos, se llama compromiso, y eso es ventaja competitiva.
Las organizaciones del futuro no necesitarán sólo más tecnología, necesitarán más profesionales capaces de generar flow en medio de la transformación, «en un entorno CIA© (Caos, Incertidumbre y Adaptabilidad), hay que poner foco en la solución, salir de la queja recurrente y generar un entorno donde las ocasas ourrran, con cabeza… así comienza la verdadera transformación».
¡FELIZ DÍA DE SAN VALENTÍN!
